El sábado pasado tuvo lugar el último taller de kokedamas que impartí. Cada uno de los talleres tiene su magia y su encanto. Las personas que pasan por él, enriquecen los talleres. Sus dudas, sus risas y sus comentarios hacen que el ambiente sea muy animado y participativo.

El taller fue en un local que las chicas de DIYshow en el centro comercial Moda Shopping. No os voy a contar las cosas que les enseño, puesto que no tiene sentido, sino este post va sobre mi experiencia “vital”. Os voy a poner en antecedentes para que entendáis de qué hablo.

Mi vida desde hace ya tiempo está organizada en función de la crianza de mi hija. El caso es que todos los días, me voy por las mañanas a trabajar al taller y por las tardes estoy con ella. Normalmente estoy sola, sola haciendo kokedamas, sola planeando qué hacer, sola buscando maneras de sacar adelante Espacios Vivos, y por las tardes estoy sola en el parque con mi hija (a veces acompañada de otras madres). Así que el aprendizaje que supone estar en el trabajo con otras personas, no lo tengo desde hace mucho tiempo. Trabajar para uno mismo tiene sus ventajas como poder conciliar pero también tiene otras desventajas que supone como en este caso, estar sola y no poder compartir inquietudes y poder inspirarse.

Así que los talleres donde los alumnos aprende a hacer kokedamas a través de sus manos y con mi acompañamiento, para mi es estar en contacto con otras personas, que me expresan sus inquietudes y las animo a  trabajar con sus manos y elaborar las bolas de musgo.

A una semana de empezar el taller de kokedamas sólo se habían apuntado dos personas, la verdad es que nunca pensé en anular el taller porque aunque sólo fueran esas dos personas, siempre es una oportunidad. Poco a poco se fueron inscribiendo algunas personas más. Y el mismo día del taller dos personas que por allí pasaron se animaron a participar.

Además la novedad de este taller, es que mi amiga Patricia, fue mi apoyo. Y no sabéis que tranquilidad es contar con alguien que se pasó todo el taller apoyándome y acompañándome. Siempre es muy bueno tener otro punto de vista para hacer mejor las cosas, y si encima ese punto de vista es de una persona que conozco desde hace años y hemos compartido muchas cosas. Ella hizo las fotos del taller, y además iba explicando a los alumnos cuando se sentían más perdidos o necesitaban un empujón.

El taller duró dos horas, pero realmente se me hizo muy corto, pasó realmente rápido. La preparación del taller es lo más rollo y lento. Porque este taller tiene muchos materiales que se usan directamente para hacer los kokedamas y otros materiales auxiliares para poder desarrollarlo.

taller de kokedamas

taller de kokedamas

taller kokedamas

taller de kokedamas

Además ese día había una manifestación por lo que tuvimos que salir con mucha antelación pensando que quizás tendríamos problemas para llegar, pero finalmente llegamos a tiempo y de sobra para poder preparar todo, para cuando llegaran los alumnos.

Me llama la atención la variedad de personas que hicieron el taller, tan diferentes y tan interesantes cada uno de ellos:

¡¡¡Pablo, Marga, Rosalia, Rocio, Carmen y Raquel, gracias por venir!!! Gracias por venir al taller y compartir un rato conmigo.

bolas de musgo

Esto es lo que dijeron algunos de ellos sobre el taller, una gran idea de DiyShow, porque por cada taller los alumnos hacían una valoración del mismo, indispensable para seguir creciendo.

taller de bolas de musgo

  • “He disfrutado mucho amasando la tierra y el resultado ha sido increíble. Me encanta”
  • “Una gozada el taller de kokedamas de Espacios Vivos. A repetir” Pablo
  • “¡Genial el curso, el local, la organización! ¡Todo! Pilar eres un crack. I love Kokedamas”Carmen
  • “Me encanta, me encanta, me encanta”
  • “Genial los kokes estupendos”