Hoy es el Día de la Mujer. Y muchos y muchas pensarán que es una chorrada mayúscula. Pues desgraciadamente no lo es. Desgraciadamente vivimos en un mundo de desigualdades. Y hoy he decidido escribir sobre ello porque ser mujer ha afectado y ha influido en cómo vivo hoy.

Cuando era pequeña, la verdad es que era ajena a esto. Incluso en casa jamás se habló de este tema. Mi madre trabajadora, dentro y fuera de casa, no comentaba jamás este tema, pero era fuerte y luchadora, y lo sigue siendo. Podía levantarse muy temprano o acostarse tardísimo para que todo estuviera impecable. Además me consta que era una gran profesional en su trabajo.

No sé cómo se siente siendo un hombre, porque soy una mujer. Durante la carrera no noté desigualdades, pero al salir de la universidad en algunas entrevistas de trabajo para puestos de dirección de obra, lo tenía crudo. Asumí esta situación como algo normal. Aunque ahora después de algunos años me da rabia. Pensaba que con el tiempo las cosas mejorarían para nosotras. Pero llegó el momento más importante en mi vida, convertirme en madre. Y a la vez el más frustrante, el de ver que mis aspiraciones profesionales se venían abajo. Empecé a escribir en un blog de maternidad que me abrió la puerta a conocer madres como yo, y muchas de ellas frustradas en el tema profesional. Así que me dí cuenta que esto era algo frecuente.

día de la mujer

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El nacimiento de mi hija fue el momento en el que empecé a trabajar por mi cuenta. Aunque ahora no sé si fue una decisión tomada con todas las consecuencias o una necesidad de salir de adelante, y poder estar con mi hija. Creo que en realidad no fue una decisión sino hacer algo con mi vida profesional y sentir que aportaba algo a casa. Porque ocurre una cosa, cuando una mujer se queda en casa, para cuidar a sus hijos, no es valorada. Está mal visto que una mujer se dedique exclusivamente a sus hijos. Y soy la primera que he hecho juicio sobre esto. Ya no, porque valoro enormemente a la mujer que se queda en casa, enfrentándose al día de día con sus hijos, su casa, etc, sentirse sola, y que estar con los niños es durísimo.

Así que yo he estoy a mitad de camino entre una mujer trabajadora con horario laboral intenso y largo, y una mujer que está en casa todo el día con los niños.

Me gustaría que se reconociera el valor que aportamos a la sociedad. Aportamos tantas cosas y no digo que seamos mejores que los hombres, pero desde luego tenemos muchas virtudes. Somos organizadas, creativas y productivas. Sintámonos orgullosas de ser mujer, aunque vayamos a contracorriente y no se nos valore el trabajo que hacemos en casa y fuera de casa. Lo primero de todo es valorarnos a nosotras mismas. ¿Empezamos?

Ojalá dentro de unos años, no tengamos que celebrar este día, y podamos decir que somos iguales y que la mujer es un pilar importante dentro de las empresas y de la sociedad.