En un pueblo de Irán, Ghamsar,  en estos días, se dedican a recolectar flores, concretamente rosas,  para conseguir el aceite y agua de las mismas. ¿Os podéis imaginar su olor?

un mar de agua de rosas

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Los recolectores de las rosas, empiezan a trabajar a las 5 de la mañana, porque es la hora más perfumada, pero tienen que ser rápidos, porque sino la esencia se va perdiendo. Los que trabajan con las rosas, las recogen una a una, y las colocan en unas bolsas de tela al cuello. Ellos saben como mejor tratarlas para conservar sus propiedades.

Recogida de rosas

 foto: Mohamad Akhlaghi

La rosa que se usa para este proceso, no es una rosa cualquiera es una rosa muy especial, es la Rosa x damascena, que recibe el nombre vulgar de Rosa Mohamadí. Se llama así comúnmente porque dicen que la Rosa nació al caer una gota de sudor de Mahoma.

mar de agua de rosas

foto: Kuhestanfarm

Después de la recolección de las rosas, se usan unos alambiques de cobre, donde para conseguir alrededor de 40 litros de agua de rosas, se usa 60 litros de agua y 30 kilos de rosas, en un proceso artesanal no industrializado. Aunque parece ser que se empieza a industrializar, pero todo el mundo conoce que la calidad del producto obtenido deja mucho que desear.

mar de agua de rosas

 foto: Mohamad Akhlaghi

¿Para qué sirve el agua de rosas?

Pues tiene desde propiedades medicinales, así como gastronómicas y estéticas. Usan este agua de rosas, para perfumar la Kaaba de La Meca.

De esto depende la economía de parte de Irán, de la dedicación a las rosas, de extraer el agua de rosas, que tantas propiedades tienen. Buscando la información sobre esto, me estaba recordando a la película de El Perfume, cuando el protagonista trabajaba con la lavanda. Y ahora que termino este post, no paro de imaginarme el olor de las rosas, su intensidad y su dulce perfume.