¿Habéis tenido la oportunidad de plantar, de sembrar, de hacer vuestros jardines en alguna ocasión?

En mi época de paisajista o diseñadora de jardines, siempre procuraba trabajar en el jardín. Primero por ganar un poquito más de dinero, por estar a pie de obra y controlar lo que iba sucediendo y sobretodo por la experiencia de tocar con mis propias manos la tierra y las plantas.

A medida que han ido pasando los años, me doy cuenta que esa faceta de diseñadora de jardines y me refiero a aquella parte en la que tenía que enfrentarme a un papel en blanco y pensar y repensar, crear e inventar jardines, me costaba muchísimo. Siempre me ha estresado, por pura exigencia mia. El hacerlo perfecto, enfrentarme al cliente y presentarle mi propuesta, era algo que siempre me ponía muy nerviosa. Porque no tengo ninguna vocación comercial, se me da muy mal vender las cosas, a pesar de que fueran mis proyectos. Supongo que es pura inseguridad.

Después de esta confesión, también quería contaros que en realidad lo que más me gusta es tocar las plantas y la tierra. Me siento segura, me siento a gusto, y siento cosas. Cuando hago los kokedamas, si son un encargo especial, pienso en esa persona a la que va dirigido. Si no la conozco me la imagino y la veo en mi cabeza, cuidando el kokedama. Quizás sea muy fantasiosa, pero me gusta imaginarme cómo son las cosas, y dónde va a acabar el kokedama y sobretodo que estará en buenas manos.

Y aunque ya no hago jardines a lo grande, haciendo kokedamas,  hago jardines chiquititos, pero muy asequibles para todos los bolsillos, para todos los hogares y rincones. Y esos espacios y esos hogares con esos kokedamas tienen una parte de mi.

Os recomiendo que tengáis la experiencia de tocar las plantas, de plantarlas, de reproducirlas, de sentirlas y si podéis de hacer vuestros jardines. Os doy la oportunidad de haceros vuestro jardín chiquitito en el taller de kokedamas de la próxima semana.