Cada vez que podemos nos escapamos al Jardín Botánico de Madrid. Pasear por sus caminos y recovecos, es muy interesante y más para una familia, formada por un farmaceútico con un gran amor por las plantas medicinales, por una niña que vive el mundo desde una perspectiva mágica y por mi que me encantan los jardines y que decir tiene las plantas y los árboles.

Visitar el botánico es una locura, a pesar de los años que soy visitante allí, excepto por el huerto y los cuadros de plantaciones de las bulbosas, el resto no suelo acordarme de dónde se encuentra. Realmente me da igual porque voy a pasear y a descubrir esas flores, hojas, plantas, etc y no me importa no saber dónde se encuentra cada árbol. Mi experiencia en el botánico es el paseo, el ambiente que se genera de los colores, las texturas y las hojas. Y cuando voy con mi familia, lo vivimos como paseo y como un espacio y tiempo para compartir ese amor por la naturaleza. Y ahora con nuestra hija, la verdad que lo disfrutamos de otra manera. Encontramos rincones mágicos donde nos inventamos historias para que ella lo viva con mucha intensidad. Le contamos historias de las plantas, la invitamos a que las toque, a que mire las flores con cierta curiosidad y en algunos casos con admiración.

Debo reconocer que desde que ella forma parte de nuestras vidas, me fijo en cosas que antes no veía. Escucho cosas que antes no oía y toco cosas que antes no sentía. Así que ella hace que mis sentidos se amplifiquen y aprecie las cosas y las valore de otra manera. Es una suerte. Si queréis descubrir el jardín botánico con ella, os dejo un enlace dónde podéis descubrir cómo disfrutar bajo la mirada de mi hija.

En la zona de las bulbosas, se encuentran las dalias, que realmente son impresionantes, por los colores, el tamaño y las formas tan diferentes que tienen. Aprovechar que están ahora en flor y que probablemente en pocas semanas ya no estarán, porque plantarán los siguientes bulbos.

dalias rosas jardin

dalias amarillas jardin

dalias blancas jardin

Durante el paseo, nos encontramos con varias zonas donde en el suelo se formaban alfombras de hojas. En este caso, las hojas que veis aquí, las que tienen forma acorozanada, es del Cercidiphyllum japonicum. Procuro siempre visitarlo en otoño. Sus hojas al caer al suelo, desprenden un olor a caramelo, muy característico.

otoño en los jardines

Algunos de los paseos principales están diseñados con una plantación con diferentes texturas. La verdad que desde mi punto de vista es un acierto puesto que crear unos bordes diferentes, con colores y texturas que enriquecen el paseo. ¿Qué os parece? Mirar las flores azuladas con las rojas y con el lado opuesto con gramíneas, a la vez que combina con plantas a diferentes alturas. Unas más altas, otras tapizantes y otras más bajas, con hojas finas, otras más gordas. Es realmente genial.

paseo otoñal

Y como no podía faltar, el tejo. Un árbol en este caso que lo recortan para dar más énfasis a las escaleras y los caminos. Pero en este caso los frutos rojos, que por cierto son venenosos, contrastan con su hoja verde. Y además es fácil verlos puesto que son muy numerosos.

tejo magico

Otras flores preciosas que pudimos ver en el jardín botánico fue este sedum, anémonas, salvia y muchas más.

sedum rojo de otoño

anémonas

salvia en otoño

El jardín está lleno de sorpresas. ¿cuánto tiempo tienes para visitarlo? Nosotros sólo estuvimos dos horas, que se nos hicieron cortas. Tendré que volver lo más pronto posible, no quiero que se pase la oportunidad de ver los árboles con las hojas amarillas, rojas y ocres características del otoño.