Aprovechando que dentro de unos días volveré a visitar el Jardín de Nadine, en Talavera, pues quería comentar algunos de los detalles que observé la semana pasada. Nadine el martes día 1 de Junio, ella me acogió en su casa, y dormí en un gran dormitorio que con mucho esmero me había preparado. Al día siguiente, el miércoles nos levantamos a las 5 de la mañana, para llegar lo antes posible a Talavera y que no nos pillara el intenso sol. 
Después de todo, llegamos entre las 7:30 y 7:45 a la casa, donde los perros del cliente nos recibieron moviendo el rabo. 
Fue una impresionante bocanada de aire dulzón, que entró por mi nariz y me hizo comprender que las fresas ya cuajaban el suelo. El color rojo de las mismas, asomaban entre las grandes hojas. De esta manera empezaba el día, contentasy sonrientes porque empezabamos a descubrir las pequeñas sorpresas que el jardín escondía. 
 Después de esto, a las 8 como en un clavo estabamos agachadas entre una serie de gramineas quitando malas hierbas y rastrillando. Debo decir que el sol se escondía entre las nubes, por lo que al principio el trabajo fue muy llevadero. Estuvimos 3 horas sin parar, de rodillas sobre un cojín de geotextil que Nadine preparó para que no nos hicieramos daño. Mientras trabajabamos intensamente, se oían a los pájaros, a las abejas acudiendo como locas a los ricos aromas de las flores, es un duro trabajo, la jardinería, pero estas pequeñas recompensan el sudor que se desliza consecuencia del trabajo.
Paramos a tomar un vaso de agua, refugiándonos del solazo. De esta manera, en los pequeños descansos se pueden empezar a observar los pequeños detalles del jardín, las sensaciones que ofrecen y las maravillas de la naturaleza.
Cada semana que voy se pueden ver los cambios que ofrece el jardín. 
 En esta ocasión la santolina empezaba a tener flor, y las puntas doradas de sus tallos azulados, parecían más brillantes gracias a ellas. Los bichitos se sentían atraidos por los mismos.
Además los membrillos estaban presentes en las ramas de ese frutal, con una textura pelosa muy agradable. ¿Cómo es posible que tras esa bonita floración aparezcan estos maravillosos frutos?
Después de limpiar de malas hierbas las gramineas, Nadine se dedicó a retirar aquellos tallos lustrosos del bambú que invadían un terreno que no era suyo. Y yo limpiaba de hojas que ocupaban los bordes donde estos formaban una gran cortina verde.
Detrás de los bambús, esos montículos que diseño Nadine, se han cubierto por flores de Lippia spp., minúsculas flores sobre tallos completamente rastreros que llaman la atención de los abejorros, debido a su perfume dulce similar a una rica miel.
Otros montículos cubiertos con Rubus spp. con hojas duras y tiesas, pero donde empiezan a aparecer flores delicadas.

Después de terminar nuestras tareas, a las 13:30 horas paramos a descansar bajo una sombrilla al lado de la piscina, que el cliente cuida y limpia. Nos descalzamos y comimos una deliciosa ensalada de pasta, aderezada con una salsa de mango y curri. Fue un momento de descanso de lo más intenso, el silencio que había, no cruzabamos palabra durante unos minutos, volvió a colocarnos en un lugar lleno de insectos y pájaros, el sonido de las gramineas y su movimiento al son del viento.
Volvimos a retomar la jornada y las herramientas, unas tijeras de podar, la pala jardinera y las mañosas manos de Nadine. Mi tarea fue podar algunas de las ramas de las vides. Bajo ellas, pude deleitarme con el olor de las inflorescencias que estaban a punto de cuajar. Después de esto, Nadine plantó algunas plantas de fresillas. Y ya cuando quisimos darnos cuenta, el tiempo había pasado. Así que como siempre después de este trabajo me dediqué a observar todo aquello que no pude hacer anteriormente.

El Ceanothus spp.seguía en flor, acompañando en alguno de los paseos.

El gran contraste entre el Juniperus horizontalis con ese color amarillo y el Stachis con sus espigas florecientes me llamaron poderosamente la atención.

La Spiraea ´Gold Flame´ con esos tonos rosáceos sobre la textura amarillenta de las hojas. Delicadas flores.

Las lavandas a punto de florecer. Que ganas. Esperemos que esta semana estén ya en flor. Ese aspecto de mar verde en movimiento.
Lo que más me maravilla de este jardín es la composición con las gramineas, unas herbáceas, que consiguen atrapar la mirada de cualquiera, se oyen en cualquier punto del jardín, el murmullo que originan cuando el viento o el aire golpean en sus ramillas siempre verdes. Los distintos tamaños, colores, pero como si de un instrumento musical se tratara, tocan una melodia y bailan al mismo son.

Siempre que voy al Jardín de Nadine, pienso en cuál es la sorpresa que me espera en el jardín.