¿En qué momento me encuentro ahora? Pues no sé cómo definirlo. Por supuesto estoy hablando de EV, pero que en realidad EV depende de cosas diferentes a mi.

Trabajar sola es durísimo. Si estáis pensando en montar un negocio o poneros en acción con un proyecto, la verdad que si subís al barco solos, seguro que os pasará igual que a mi. No quiero que este comentario os hunda en la miseria. Pero sí que tengáis claro que estar solo en un proyecto y obviamente dependiendo de las personas, puede ser una dificultad. En mi caso lo es.

Por otro lado conozco casos cercanos de socios que acaban como el rosario de la aurora y con finales muy catastróficos y eso tampoco lo quiero. Pero sí me gustaría hacer colaboraciones con cierta frecuencia, sentarme con otra persona como yo y ayudarnos.

El título de este post es “como una hormiguita” porque veo EV avanza pero muy muy despacio. Tan despacio que a veces es desesperante. Pero también os he ido avanzando que depende de muchas cosas, aunque en realidad depende de unas circunstancias que yo no puedo adivinar ni controlar, que es cuando mis hijos se ponen malitos. Y es que el pequeño de la familia, se ha puesto malito, malito y más malito y esto me ha frustrado mucho. Porque quiero hacer cosas, aunque sea sólo escribir en el blog o mandar una newsletter. Ya no pido hacer miles de talleres y vender muchos kokedamas. Y me desespero cuando me paso días encerrada en casa sin ver a nadie, sin hablar con nadie, sólo hablando en diálogo besugo y todo patas arriba. Y claro por la noche, estoy reventada, porque seguir el ritmo de los niños, me cuesta un montón.

Quizás es que espero triunfar y tengo que ser realista. Triunfar con el mundo artesanal y encima con temas de plantas es muy complicado. Yo sólo quiero hacer lo que me gusta y ganar un poco de dinero para ir pagando gastos. No pienso en hacerme rica, eso es imposible. Y claro vivir con tranquilidad en este proyecto es impensable. Nunca se sabe cómo se va a dar un mes y el siguiente.

A veces vivo momentos de verdadera ansiedad porque quiero hacer cosas y me siento incapaz de hacerlas por estas circunstancias. Otras veces pienso que me busco un trabajo y paso de todo. Por otro lado pienso en mis kokedamas y quiero pasar parte del tiempo en contacto con ellos.

Hacer talleres es lo que me ayuda a sentirme mejor. Porque estoy con personas, cada una tan diferente. Me sugieren ideas, me dan un poco de impulso para seguir en EV.

Hace una semana hice un taller en mi estudio, que me lo pidieron unos alumnos que están estudiando para ser floristas y querían conocer la técnica del kokedama. Y aunque prepararlo lleva su tiempo y a veces es un poco engorroso, al terminar el taller me sentí satisfecha. Me sentí viva, feliz y contenta. Pasé un rato muy agradable con ellos. Así que los talleres no se pueden acabar, porque las personas que pasan por ellos son importantes para mí.

taller de kokedamas

Si queréis apuntaros a mi próximo taller será en Con Cariño y en Papel, por la zona de Montecarmelo en Madrid. ¿Alguien se viene?